¿Cuáles son las causas de la radiculopatía lumbar?
Autor: Giovana Femat Roldán

La radiculopatía lumbar ocurre cuando una raíz nerviosa en la parte baja de la espalda (columna lumbar o lumbosacra) se irrita o se comprime. Esto puede causar síntomas que “bajan” hacia la pierna, porque el nervio afectado lleva sensibilidad y movimiento desde la espalda hacia glúteo, muslo, pierna y pie.
Muchas personas la conocen como “ciática”, aunque en medicina el término correcto depende del nivel del nervio afectado y del tipo de compresión.
Lo más importante: no todo dolor lumbar es radiculopatía, pero cuando el dolor se acompaña de hormigueo, entumecimiento, “corrientazos” o debilidad, es más probable que exista compromiso nervioso.
¿Por qué la radiculopatía lumbar puede causar dolor, hormigueo o adormecimiento?
Cuando un nervio se comprime o se inflama, puede “enviar señales equivocadas”. Por eso, sensaciones normales (como el contacto o el movimiento) pueden percibirse como:
- Dolor tipo ardor o descarga eléctrica
- Hormigueo
- Entumecimiento (“se me duerme la pierna”)
- Calambres
- Debilidad
Este tipo de dolor suele llamarse dolor neuropático, porque está relacionado con el nervio.
¿Cuáles son las causas de la radiculopatía lumbar?
Existen varias causas, pero en la práctica clínica las más frecuentes son problemas mecánicos y degenerativos de la columna.
1) Hernia o lesión del disco intervertebral (una de las causas más comunes)
Los discos funcionan como “amortiguadores” entre las vértebras. Cuando un disco se desgasta o se desplaza (herniación), puede presionar la raíz nerviosa y provocar síntomas que se irradian a la pierna.
Las guías clínicas señalan que, si la historia clínica y la exploración física sugieren una hernia con radiculopatía, la resonancia magnética (RM) es el estudio de imagen más útil para confirmarlo cuando está indicada.
2) Cambios degenerativos de la columna (desgaste con el tiempo)
Con los años, la columna puede sufrir cambios normales como:
- Disminución de altura del disco
- “Crecimiento” de hueso (osteofitos)
- Desgaste de articulaciones
- Engrosamiento de ligamentos
Estos cambios pueden reducir el espacio por donde pasan los nervios.
Dentro de este grupo pueden aparecer:
- Estenosis espinal lumbar
Es el estrechamiento del canal o de los espacios por donde pasan los nervios, lo cual puede generar dolor, entumecimiento o debilidad en las piernas.
- Espondilolistesis
Sucede cuando una vértebra se desliza ligeramente sobre otra, lo que puede contribuir a irritación o compresión nerviosa.
3) Traumatismos
Un golpe fuerte, caídas o accidentes pueden ocasionar lesiones, fracturas o inflamación que afecten estructuras cercanas a los nervios, especialmente si hay desplazamiento óseo.
4) Infecciones (menos comunes, pero importantes)
Algunas infecciones pueden inflamar el hueso o el disco y causar dolor intenso con datos de alerta. Ejemplos:
- Osteomielitis (infección del hueso)
- Osteodiscitis (infección del disco)
- Absceso epidural (acumulación de pus cerca de estructuras nerviosas)
Estas causas requieren valoración médica urgente porque pueden progresar.
5) Tumores (poco frecuentes, pero deben descartarse cuando hay “banderas rojas”)
Algunos tumores benignos o malignos pueden crecer y comprimir estructuras nerviosas. No son una causa común, pero se consideran ante ciertos síntomas de alarma.
6) Alteraciones vasculares (raras)
Existen malformaciones o lesiones de vasos sanguíneos que pueden afectar la zona. Son poco frecuentes, pero entran en el diagnóstico diferencial si el cuadro no es típico.
¿Qué síntomas provoca la radiculopatía lumbosacra?
Los síntomas pueden variar, pero lo más común es que aparezca:
- Dolor que se irradia hacia la pierna (glúteo → muslo → pierna → pie)
- Sensación de corrientazos, ardor o “jalones”
- Entumecimiento o adormecimiento en una zona específica
- Hormigueo
- Debilidad (por ejemplo, dificultad para caminar en puntas o talones)
- Cambios al caminar o sensación de inestabilidad
A veces el dolor aumenta al toser, estornudar o al estar sentado por mucho tiempo.

Señales de alarma (cuándo acudir a urgencias)
Si además del dolor lumbar o dolor en pierna presentas cualquiera de estas señales, no lo dejes pasar y busca valoración inmediata:
- Pérdida de control de esfínteres (orina o evacuación)
- Entumecimiento en la zona genital o entre las piernas (“anestesia en silla de montar”)
- Debilidad progresiva o marcada en una pierna
- Fiebre, escalofríos o malestar general con dolor lumbar
- Pérdida de peso no intencionada
- Antecedente personal de cáncer
- Dolor intenso que no mejora y empeora rápidamente
- Alteraciones importantes en la coordinación o dificultad marcada para caminar
Estos datos pueden sugerir problemas serios que requieren atención pronta.
¿Cómo se diagnostica la radiculopatía lumbar?
El diagnóstico se basa en una evaluación médica completa. En muchos casos, se puede sospechar desde la consulta con historia clínica y exploración física.
1) Historia clínica (lo que el médico te preguntará)
- ¿Dónde inició el dolor y hacia dónde se corre?
- ¿Hay hormigueo, entumecimiento o debilidad?
- ¿Qué movimientos lo empeoran o mejoran?
- ¿Tienes fiebre, pérdida de peso o antecedentes relevantes?
- ¿Tuviste un traumatismo?
2) Exploración física
El médico puede revisar:
- Fuerza muscular de piernas
- Sensibilidad por zonas (dermatomas)
- Reflejos
- Marcha
- Pruebas clínicas como elevación de pierna (Lasègue), entre otras
3) Estudios de imagen (solo cuando realmente se necesitan)
No siempre se requieren estudios de inmediato. Se solicitan cuando hay sospecha clínica fuerte, síntomas persistentes o señales de alarma.
- Resonancia magnética (RM): suele ser el estudio más útil para valorar nervios, discos y tejidos.
- Tomografía (TC): puede usarse si no es posible realizar RM o en casos específicos.
- Radiografías: ayudan a evaluar alineación y estructuras óseas, pero no muestran bien los nervios.
Los criterios de estudios de imagen dependen del contexto clínico y la sospecha médica (edad, trauma, osteoporosis, etc.).
4) Estudios neurofisiológicos (si hay duda diagnóstica)
En algunos casos se solicitan:
- Electromiografía (EMG)
- Velocidad de conducción nerviosa
Pueden ayudar a confirmar compromiso nervioso o localizar el nivel afectado.
¿Existe tratamiento para la radiculopatía lumbosacra?
Sí. El tratamiento depende de la causa, la intensidad de los síntomas y el tiempo de evolución.
Un enfoque médico responsable busca:
- Controlar el dolor de forma segura
- Mantener movilidad y función
- Tratar la causa si es necesario
- Identificar casos que requieren intervención o cirugía
Opciones de tratamiento
1) Educación y actividad guiada (base del tratamiento)
En muchos pacientes, el cuerpo puede mejorar con el tiempo, especialmente si no hay señales de alarma.
Lo más seguro suele ser mantener actividad gradual y evitar reposo absoluto prolongado, siguiendo indicación médica.
2) Medicamentos (siempre individualizados)
Pueden usarse para controlar el dolor, pero no sustituyen una valoración completa.
- Antiinflamatorios (AINEs) o paracetamol en casos leves a moderados
- En dolor neuropático, algunos médicos consideran fármacos específicos según cada caso
- Los opioides no son primera opción y solo se valoran en situaciones concretas, por tiempo limitado y con vigilancia médica
En guías clínicas se recomienda priorizar estrategias seguras y no depender de opioides como solución principal.
Importante: no te automediques, especialmente si tienes gastritis, úlcera, enfermedad renal, hipertensión, embarazo o tomas anticoagulantes.
3) Terapia física y rehabilitación
Puede ayudar a:
- Mejorar movilidad y fuerza
- Corregir postura y patrones de movimiento
- Disminuir irritación del nervio
- Reducir recurrencias
La terapia debe ser personalizada y adaptada a tu dolor y capacidad funcional.
4) Procedimientos intervencionistas (en casos seleccionados)
Cuando el dolor es intenso o no mejora, algunos pacientes pueden beneficiarse de técnicas como:
- Infiltraciones epidurales (en casos indicados)
- Otros procedimientos guiados por especialistas
Estas opciones se valoran según síntomas, hallazgos en estudios y evolución clínica.
5) Cirugía (solo cuando está justificada)
No todas las radiculopatías requieren cirugía.
Se considera cuando:
- Hay debilidad progresiva
- Hay dolor incapacitante persistente pese a manejo conservador
- Hay compresión severa confirmada y síntomas compatibles
- Existen complicaciones neurológicas
El objetivo es liberar el nervio y preservar función, no “prometer curación absoluta”.
¿Cuándo acudir con un especialista?
Acude a valoración con un especialista en columna, neurología, rehabilitación u ortopedia si:
- El dolor se irradia a la pierna con entumecimiento o debilidad
- Los síntomas duran más de 2–6 semanas o van empeorando
- El dolor limita trabajo, sueño o actividades diarias
- Has tenido episodios repetidos
- Ya probaste tratamiento inicial y no hay mejoría
- Tienes condiciones como osteoporosis, cáncer previo, diabetes o inmunosupresión
- Tienes dudas sobre si necesitas estudios como resonancia o un manejo más específico
Un diagnóstico temprano (sin alarmismo) ayuda a elegir el plan más seguro para ti.

Advertencia médica
Este contenido es informativo y educativo. No sustituye una consulta médica presencial, ya que cada caso requiere valoración completa, exploración física y, en algunos casos, estudios específicos.Si tienes dolor intenso, debilidad o cualquier señal de alarma, acude a urgencias o consulta médica inmediata.
Fuentes confiables sugeridas
North American Spine Society (NASS): Guía clínica para hernia discal lumbar con radiculopatía
NICE (Reino Unido): Manejo de ciática / radiculopatía lumbar
American College of Radiology (ACR): criterios de imagen en dolor lumbar con o sin radiculopatía
AAOS (American Academy of Orthopaedic Surgeons): Estenosis espinal lumbar (información para pacientes)