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Convulsiones frecuentes: valoración neurológica urgente

Autor: Giovana Femat Roldán

Convulsiones frecuentes: valoración neurológica urgente

Una convulsión es una alteración temporal de la actividad eléctrica del cerebro que provoca síntomas físicos, sensoriales o conductuales. Puede manifestarse de muchas formas: desde movimientos involuntarios y pérdida de conciencia, hasta episodios más sutiles como una mirada fija, desorientación o ausencias breves. No todas las convulsiones implican sacudidas violentas, pero todas deben tomarse en serio, especialmente si son recurrentes o se presentan sin causa aparente. 

Convulsiones frecuentes: una señal que no debes ignorar

Cuando las convulsiones se repiten en el tiempo, se consideran crisis epilépticas recurrentes, lo cual podría indicar epilepsia u otro trastorno neurológico. Este diagnóstico solo puede ser hecho por un especialista, y es aquí donde la intervención oportuna de un neurólogo resulta crucial. 

Las convulsiones frecuentes pueden manifestarse de diferentes maneras según la edad y la causa subyacente. En niños, por ejemplo, pueden estar asociadas a fiebre alta (convulsiones febriles), mientras que en adultos pueden deberse a un trauma craneoencefálico previo, lesiones cerebrales, alteraciones metabólicas, consumo de sustancias o trastornos estructurales del cerebro. 

¿Cuándo se necesita atención en una clínica de epilepsia?

Es importante buscar una valoración neurológica inmediata si tú o un ser querido presentan alguna de las siguientes situaciones:

  • Convulsiones que ocurren repetidamente en poco tiempo, incluso si parecen leves
  • Pérdida de conciencia prolongada o frecuente
  • Movimientos involuntarios intensos que duran más de cinco minutos
  • Confusión postictal o desorientación prolongada después del episodio
  • Episodios sin respuesta, donde la persona parece ausente o no reacciona al entorno
  • Convulsiones nocturnas que interrumpen el sueño o se repiten varias noches seguidas
  • Dificultad para hablar o entender el lenguaje tras la convulsión.
  • Debilidad o parálisis temporal después del episodio
  • Estado epiléptico (una convulsión continua o una serie de convulsiones sin recuperación entre ellas)
  • Convulsiones en personas con antecedentes familiares de epilepsia
  • Convulsiones en personas con enfermedades neurológicas previas o uso de medicamentos que alteren la función cerebral 

En todos estos casos, se requiere una evaluación médica especializada para determinar la causa y comenzar un tratamiento adecuado. 

El papel del electroencefalograma (EEG)

Uno de los estudios más importantes para el diagnóstico de las convulsiones es el electroencefalograma. Este examen registra la actividad eléctrica del cerebro mediante sensores colocados en el cuero cabelludo. Es un procedimiento no invasivo, indoloro y fundamental para:

  • Identificar alteraciones eléctricas compatibles con epilepsia
  • Clasificar el tipo de convulsión
  • Determinar si el origen de las crisis es focal o generalizado
  • Evaluar la eficacia del tratamiento en pacientes ya diagnosticados
  • Explorar episodios de pérdida de conciencia o comportamientos inusuales 

En muchos casos, se requiere un EEG prolongado o con privación de sueño para aumentar la posibilidad de registrar actividad anormal, sobre todo si las convulsiones son intermitentes.

Convulsiones en niños: ¿es normal?

En la infancia, ciertas convulsiones pueden tener causas benignas, como las convulsiones febriles, que suelen ocurrir en niños pequeños durante infecciones con fiebre. Aunque muchas veces no dejan secuelas, no deben minimizarse. Si un niño presenta más de una convulsión febril, una convulsión sin fiebre, o episodios de ausencia, debe ser valorado por un neurólogo pediátrico.

Además, es vital observar si hay retrasos en el desarrollo, episodios de mirada perdida, sacudidas repetitivas durante el sueño, o cualquier conducta extraña que se repita, ya que pueden ser indicios de crisis epilépticas infantiles.

Convulsiones en adultos: causas y riesgos

En los adultos, las convulsiones pueden deberse a múltiples causas, incluyendo:

  • Accidentes cerebrovasculares (infartos cerebrales)
  • Tumores cerebrales
  • Traumatismos craneales
  • Infecciones del sistema nervioso central
  • Consumo o abstinencia de alcohol o drogas
  • Trastornos metabólicos como hipoglucemia o hiponatremia

El neurólogo evaluará tu historial clínico, antecedentes familiares y factores de riesgo, y puede solicitar además del EEG, imágenes cerebrales como una resonancia magnética para descartar lesiones estructurales.

¿Qué hacer durante una convulsión?

Si estás presente durante una convulsión, sigue estas recomendaciones:

1. Mantener la calma y observar

Lo primero y más importante es conservar la calma. Aunque puede ser angustiante ver a alguien convulsionar, la mayoría de las crisis no representan un peligro vital inmediato y terminan por sí solas. Si es posible, toma nota del tiempo que dura la convulsión.

Observar con atención es la primera forma de cuidar con intención.

2. Proteger a la persona de lesiones

  • Retira objetos peligrosos alrededor: muebles, objetos punzocortantes, o cualquier cosa con la que pueda golpearse.
  • Coloca algo suave debajo de la cabeza como una chaqueta, una almohada o tu propia mano.
  • Afloja la ropa ajustada del cuello, como corbatas, bufandas o camisas cerradas.

3. Nunca sujetes a la persona

No intentes detener los movimientos ni sujetar sus extremidades. Hacerlo puede causarle lesiones musculares o articulares, y tampoco detendrá la convulsión.

4. No pongas nada en su boca

Existe un mito muy difundido que sugiere introducir un objeto en la boca para que la persona no se “trague la lengua”. Esto es incorrecto y peligroso. Podría causar asfixia, lesiones en los dientes o en la mandíbula.

5. Colócala de lado (posición de recuperación)

Una vez que los movimientos hayan cesado, y si la persona sigue inconsciente o aturdida, colócala cuidadosamente de lado. Esto permite que la saliva o vómito drene y se evite el riesgo de aspiración.

6. Controla el tiempo

Una convulsión que dura más de 5 minutos o varias convulsiones seguidas sin que la persona recupere el conocimiento requiere atención médica urgente. Esto podría indicar un estatus epiléptico, una condición potencialmente grave.

7. Llama a emergencias si:

  • Es la primera vez que le ocurre una convulsión.
  • La convulsión dura más de 5 minutos.
  • La persona se lesiona durante la crisis.
  • Tiene dificultad para respirar después del episodio.
  • No recupera el conocimiento tras varios minutos.
  • Se encuentra embarazada, tiene diabetes o está en tratamiento por otra enfermedad grave.
  • 8. Qué hacer después de la convulsión
  • Quédate con la persona hasta que se recupere completamente. Puede estar confundida, somnolienta o desorientada.
  • Habla con suavidad, evita el exceso de estímulos y ayúdala a reorientarse.
  • Ofrécele apoyo emocional. Muchas personas sienten vergüenza, miedo o desconcierto después de una convulsión.

Después del episodio, la persona puede sentirse confundida, cansada o con dolor muscular. Es importante que no conduzca, maneje maquinaria ni tome decisiones importantes hasta que se recupere por completo.