¿Cuándo es necesario un encefalograma?
Autor: Giovana Femat Roldán

Cuando el cerebro envía señales de que algo no anda bien, el cuerpo suele responder con síntomas que, aunque a veces parecen menores, pueden tener un origen neurológico. Ante estas manifestaciones, uno de los estudios más importantes que puede solicitar un neurólogo es el electroencefalograma, también conocido como encefalograma o EEG. Este estudio permite evaluar la actividad eléctrica del cerebro y es una herramienta esencial para diagnosticar diversas condiciones neurológicas.
Pero ¿cuándo es realmente necesario realizarse un encefalograma? ¿Qué síntomas o signos deben considerarse señales de alerta neurológica? Este artículo, escrito desde la perspectiva de un especialista en estudios neurofisiológicos, busca ofrecer una guía clara y confiable para entender en qué situaciones se recomienda este estudio y por qué.
¿Qué es un encefalograma y para qué sirve?
El encefalograma es un estudio no invasivo que registra la actividad eléctrica cerebral a través de electrodos colocados sobre el cuero cabelludo. Su finalidad es detectar alteraciones en los patrones eléctricos del cerebro, lo cual es fundamental para el diagnóstico de trastornos neurológicos como:
- Epilepsia
- Trastornos del sueño
- Alteraciones del estado de conciencia
- Encefalopatías metabólicas o tóxicas
- Trastornos psiquiátricos con sospecha de base neurológica
Además, es útil para el seguimiento de pacientes con diagnósticos ya establecidos, especialmente en epilepsia, permitiendo valorar la evolución de la actividad cerebral y la efectividad del tratamiento.
Señales de alerta neurológica: ¿cuándo consultar a un neurólogo?
Existen ciertos síntomas que deben considerarse señales de alerta neurológica. Si una persona presenta alguno de los siguientes signos, es recomendable acudir con un especialista en neurología para una valoración y considerar la realización de un encefalograma:
1. Pérdidas súbitas de conciencia o desmayos sin causa aparente
Cuando una persona pierde la conciencia por segundos o minutos, sin una explicación clara (como deshidratación o calor excesivo), podría tratarse de una crisis epiléptica o de otro trastorno neurológico que requiera estudio.
2. Movimientos involuntarios o espasmos recurrentes
Los episodios repetitivos de sacudidas en extremidades, parpadeo excesivo o temblores pueden ser manifestaciones de actividad eléctrica anormal en el cerebro.
3. Ausencias o desconexiones breves del entorno
Especialmente en niños o adolescentes, las crisis de ausencia pueden pasar desapercibidas. Son episodios en los que el paciente se queda “ido”, sin responder por unos segundos. Un EEG permite detectar este tipo de actividad cerebral anormal.
4. Dolores de cabeza intensos y frecuentes
Si bien no todos los dolores de cabeza ameritan un EEG, aquellos que se acompañan de otros síntomas neurológicos —como visión doble, vómito sin causa digestiva, alteraciones del lenguaje o debilidad— deben ser estudiados con profundidad.
5. Trastornos del sueño
El insomnio crónico, los terrores nocturnos, el sonambulismo o las conductas inusuales durante el sueño pueden tener origen neurológico. Un EEG, en algunos casos acompañado de una polisomnografía, ayuda a esclarecer el diagnóstico.
6. Alteraciones del comportamiento y episodios de confusión
Cuando una persona muestra cambios bruscos de conducta, presenta episodios de confusión o desconexión del entorno, puede estar manifestando alteraciones del estado de conciencia o incluso crisis epilépticas parciales.
7. Dificultades escolares sin explicación aparente
En niños con bajo rendimiento académico, dificultades para concentrarse o sospecha de TDAH, un EEG puede descartar trastornos eléctricos cerebrales como las epilepsias ausenciales.

¿Por qué es importante acudir con un especialista en estudios neurofisiológicos?
El neurólogo especializado en estudios neurofisiológicos es el profesional más indicado para interpretar un encefalograma de manera precisa. No solo se encarga de realizar el estudio, sino de analizar los patrones eléctricos cerebrales en conjunto con la historia clínica del paciente, lo que permite llegar a un diagnóstico más certero.
Además, existen diferentes tipos de EEG, y el especialista puede determinar cuál es el más adecuado:
- EEG rutinario (dura entre 20 y 40 minutos)
- EEG prolongado
- EEG con privación de sueño
- Video-EEG (ideal para detectar crisis epilépticas con manifestaciones clínicas)
- EEG ambulatorio (registro prolongado en casa)
Elegir el estudio correcto marca la diferencia en el diagnóstico y tratamiento oportuno de enfermedades neurológicas.
¿Qué se debe tener en cuenta antes de realizar un encefalograma?
El encefalograma es un estudio seguro, indoloro y no requiere preparación especial en la mayoría de los casos. Sin embargo, algunas recomendaciones generales incluyen:
- Lavar el cabello el día previo (sin aplicar geles, cremas o aceites).
- Dormir menos de lo habitual si se requiere un EEG con privación de sueño.
- Informar al neurólogo sobre medicamentos que se estén tomando.
- Asistir acompañado si se sospechan crisis convulsivas.
Conclusión: Escuchar las señales del cerebro puede salvar vidas
El cerebro siempre habla. A veces lo hace con claridad; otras, con susurros que solo pueden ser entendidos mediante estudios especializados como el encefalograma. Reconocer las señales de alerta neurológica y acudir a tiempo con un neurólogo especialista en estudios neurofisiológicos puede ser la clave para detectar a tiempo enfermedades que, si se abordan pronto, tienen un mejor pronóstico.
Ante cualquier síntoma inusual o persistente, es mejor consultar y descartar, que ignorar y lamentar. El encefalograma es una herramienta poderosa que, usada a tiempo, puede iluminar los caminos ocultos del cerebro y orientar el tratamiento más adecuado para cada paciente.
