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Dolores de cabeza constantes: ¿problema neurológico?

Autor: Giovana Femat Roldán

Dolores de cabeza constantes: ¿problema neurológico?

El dolor de cabeza, conocido en términos médicos como cefalea, es una de las quejas más frecuentes en la consulta de neurología. Puede ser un problema ocasional o convertirse en una cefalea crónica, cuando se presenta de manera persistente por más de 15 días al mes durante al menos tres meses. Aunque muchas veces se debe a causas benignas, en algunos casos puede ser un síntoma de una enfermedad neurológica subyacente. 

Tipos de cefaleas crónicas primarias 

Las cefaleas crónicas se dividen en primarias y secundarias. Las cefaleas primarias no están relacionadas con una enfermedad estructural del cerebro.

  • Migraña.

Se caracteriza por dolor pulsátil, que puede ir acompañado de náuseas, vómito y sensibilidad a la luz y/o al sonido. En algunos casos, los pacientes experimentan alteraciones visuales o sensaciones llamadas “aura” antes del inicio del dolor.

  • Cefalea tensional.

Es el tipo más común y se asocia con tensión muscular en la cabeza y el cuello. Se describe como un dolor opresivo, de intensidad leve a moderada, sin síntomas adicionales. 

  • Neuralgia del trigémino.

Se caracteriza por episodios breves de dolor muy intenso en la cara, provocados por la estimulación del nervio trigémino. Este dolor se puede desencadenar con actividades como hablar, masticar o lavarse la cara.

  • Cefalea en racimos.

Es un tipo de cefalea severa y recurrente, que aparece en episodios agrupados, por eso se llama “en racimos”. Se manifiesta con dolor unilateral alrededor del ojo, lagrimeo, congestión nasal y enrojecimiento ocular.

Causas de cefalea secundaria

La cefalea secundaria puede ser consecuencia a diversas enfermedades neurológicas y sistémicas, entre ellas:

  • Dolor neuropático facial.

Se origina por alteraciones en el sistema nervioso, lo que provoca una sensación de ardor, punzadas o descargas eléctricas en la cabeza o la cara. Un ejemplo es el dolor causado por la infección del herpes zóster. 

  • Hipertensión intracraneal.

Ocurre cuando hay un aumento de la presión dentro del cráneo, lo que puede generar dolor de cabeza intenso, visión borrosa y vómitos.

  • Meningitis.

Es la inflamación de las membranas que rodean el cerebro y la médula espinal. Se presenta con cefalea intensa, fiebre y rigidez en el cuello. 

  • Tumores cerebrales.

Pueden causar cefalea persistente especialmente si está acompañado de otros síntomas neurológicos, como convulsiones, alteraciones en la visión o déficit motor o sensorial.

  • Trastornos del sueño.

La falta de descanso adecuado puede contribuir a la aparición de cefaleas crónicas.

  • Estrés.

El estrés emocional y físico es un factor frecuente que puede desencadenar dolores de cabeza. Actualmente se reconoce una relación bidireccional entre el estrés y la cefalea. 

Diagnóstico neurológico 

Para determinar la causa del dolor de cabeza constante se necesita realizar una historia clínica detallada, un examen neurológico completo y estudios de imagen para descartar enfermedades estructurales, como la resonancia magnética cerebral o la tomografía computarizada. 

Estudios neurofisiológicos. Pueden ser de utilidad en algunos contextos. Por ejemplo, la electromiografía y estudios de conducción nerviosa en el caso de la neuralgia del trigémino o para descartar trastornos neuromusculares que puedan generar cefalea, como la miastenia gravis. Además, la monitorización del sueño con polisomnografía puede ser necesaria si se sospechan trastornos del sueño, como apnea obstructiva del sueño, que puedan causar cefalea matutina. 

Estrategias de tratamiento neurológico

El tratamiento neurológico de la cefalea crónica depende de su causa. En las cefaleas primarias, se utilizan diversas estrategias para reducir la frecuencia e intensidad del dolor. 

Medicamentos preventivos. 

Incluyen antidepresivos, antiepilépticos y betabloqueadores, que ayudan a disminuir la frecuencia de la migraña y cefalea tensional. 

  • Analgésicos y antiinflamatorios. Se emplean para aliviar el dolor agudo, pero su uso excesivo puede causar cefalea por abuso de medicamentos. 
  • Terapias no farmacológicas. La fisioterapia, la acupuntura y la terapia cognitivo conductual pueden ser útiles en algunos pacientes. 
  • Control del estrés y técnicas de relajación. La meditación, el yoga y la respiración profunda pueden ayudar a prevenir las cefaleas relacionadas con el estrés. 
  • Hábitos de sueño. Un descanso adecuado es fundamental para la prevención de cefaleas, por lo que se recomienda aplicar medidas de higiene del sueño.

En el caso de la cefalea secundaria, el tratamiento está dirigido a la enfermedad subyacente. Por ejemplo, las cefaleas causadas por tumores cerebrales pueden requerir cirugía, radioterapia o quimioterapia. La meningitis necesita tratamiento urgente con antibióticos, y la hipertensión intracraneal puede ameritar procedimientos para reducir la presión en el cráneo.

Conclusión

La cefalea crónica puede ser un síntoma de diversas condiciones, algunas benignas y otras de origen neurológico grave. Si el dolor de cabeza es persistente, afecta la calidad de vida o se acompaña de otros síntomas neurológicos, es fundamental recibir un diagnóstico neurológico oportuno. Con un tratamiento adecuado es posible mejorar la calidad de vida y reducir la frecuencia e intensidad del dolor.