¿Qué estudios neurológicos son más comunes en niños?
Autor: Giovana Femat Roldán

La salud neurológica infantil es un aspecto fundamental en el desarrollo de los niños. Los trastornos neurológicos pueden afectar a los más pequeños de diversas formas, desde problemas congénitos hasta afecciones adquiridas, lo que hace que la detección temprana sea crucial. A continuación, se explican los estudios neurológicos más comunes en la infancia, su importancia y cuándo se deben realizar.
- Electroencefalograma (EEG)
El electroencefalograma es una de las herramientas más utilizadas para evaluar la actividad eléctrica del cerebro. Este estudio es especialmente relevante en niños con sospechas de trastornos convulsivos, como la epilepsia, o en casos donde se presentan episodios de pérdida de conciencia.
El EEG detecta patrones anormales de actividad cerebral, lo que puede ayudar a diagnosticar diversas condiciones, como crisis epilépticas, encefalitis o trastornos metabólicos del cerebro. A menudo, se realiza en niños que tienen antecedentes de convulsiones o aquellos con retraso en el desarrollo psicomotor.
- Resonancia Magnética (RM)
La resonancia magnética (RM) es un examen no invasivo que proporciona imágenes detalladas del cerebro y la médula espinal. Es comúnmente indicada en casos de sospecha de malformaciones cerebrales, traumatismos craneoencefálicos, tumores cerebrales, o alteraciones neurológicas como la parálisis cerebral.
En niños, la RM también se utiliza para evaluar condiciones como la hidrocefalia, donde se acumula líquido en el cerebro, o para observar las secuelas de infecciones o lesiones cerebrales. Es una de las pruebas más valiosas debido a su capacidad para generar imágenes precisas sin la necesidad de radiación.
- Tomografía Computarizada (TC)
Aunque la resonancia magnética es más detallada, la tomografía computarizada (TC) es otro estudio útil en la evaluación neurológica pediátrica, especialmente en situaciones de emergencia, como en casos de traumatismos craneales severos. La TC puede detectar hemorragias cerebrales, fracturas en el cráneo o tumores.
La TC es rápida y eficaz, pero debido a la exposición a radiación, se utiliza con más frecuencia en situaciones donde el beneficio supera el riesgo.
- Estudio del líquido cefalorraquídeo (LCR)
La punción lumbar, que permite la extracción de líquido cefalorraquídeo (LCR), es un procedimiento utilizado para evaluar infecciones del sistema nervioso central, como meningitis o encefalitis, así como para detectar la presencia de ciertas enfermedades autoinmunes o tumores.
Este estudio puede ser particularmente relevante en niños que presentan fiebre inexplicable, dolor de cabeza severo o signos neurológicos como rigidez en el cuello o somnolencia excesiva.
- Neurosonografía
La neurosonografía es un examen de ultrasonido que se utiliza principalmente en recién nacidos y bebés pequeños debido a que sus fontanelas (las zonas blandas del cráneo) aún no se han cerrado completamente. A través de este examen se puede observar el cerebro y detectar malformaciones, hemorragias intracraneales o otras alteraciones estructurales.
Este estudio es especialmente útil en bebés prematuros o en aquellos que han sufrido complicaciones durante el parto, ya que son más propensos a problemas cerebrales como la hemorragia intraventricular.
- Estudios neuropsicológicos
Los estudios neuropsicológicos son esenciales para evaluar el desarrollo cognitivo y emocional de los niños, especialmente en casos donde se sospechan trastornos del aprendizaje o del comportamiento, como el TDAH, la dislexia, o el autismo.
Estos estudios ayudan a los profesionales a identificar dificultades en áreas como la memoria, la atención, el lenguaje y la resolución de problemas. Los neuropsicólogos infantiles utilizan una combinación de pruebas estándar y entrevistas para obtener una evaluación completa del desarrollo cerebral y cognitivo del niño.
- Pruebas genéticas
Las pruebas genéticas son cada vez más comunes en la evaluación de trastornos neurológicos hereditarios. Enfermedades como la distrofia muscular, la atrofia muscular espinal (AME) o las ataxias hereditarias pueden ser identificadas mediante análisis genéticos que detectan mutaciones en los genes responsables de estas condiciones.
Estas pruebas no solo son cruciales para el diagnóstico temprano, sino que también pueden proporcionar información importante sobre el pronóstico y las opciones de tratamiento para estos trastornos.

¿Cuándo se deben realizar estos estudios?
La decisión de realizar estudios neurológicos en niños se basa en la presencia de síntomas que sugieren alteraciones en el sistema nervioso. Estos signos pueden ser sutiles o evidentes, pero siempre deben ser evaluados cuidadosamente para garantizar un diagnóstico temprano y un tratamiento adecuado. A continuación, se enumeran los principales síntomas neurológicos que justifican la realización de estudios especializados en niños:
1. Convulsiones o movimientos anormales
- Crisis convulsivas:
Movimientos involuntarios de extremidades, pérdida de conciencia o episodios de mirada fija.
- Ausencias:
Episodios breves donde el niño parece desconectado del entorno, sin responder a estímulos.
- Movimientos involuntarios:
Como tics, espasmos o sacudidas musculares recurrentes.
Estudio recomendado: Electroencefalograma (EEG) para evaluar la actividad eléctrica cerebral y diagnosticar epilepsia u otros trastornos convulsivos.
2. Retraso en el desarrollo
- Retraso motor:
Dificultad para sostener la cabeza, sentarse, caminar o realizar movimientos propios de su edad.
- Retraso cognitivo:
Problemas en la adquisición del lenguaje, dificultad para resolver problemas básicos o problemas de memoria.
- Regresión en hitos del desarrollo:
Pérdida de habilidades previamente adquiridas, como hablar o caminar.
Estudios recomendados: Resonancia Magnética (RM) para evaluar posibles anomalías cerebrales o neurosonografía en bebés pequeños.
3. Dolores de cabeza persistentes
- Cefaleas recurrentes:
Dolor de cabeza que interfiere con las actividades diarias del niño.
- Dolor de cabeza asociado a otros síntomas:
Náuseas, vómitos, cambios en la visión, somnolencia excesiva o rigidez en el cuello.
- Dolor de cabeza brusco e intenso:
Podría indicar una emergencia neurológica, como una hemorragia intracraneal.
Estudios recomendados: Tomografía Computarizada (TC) en casos agudos o Resonancia Magnética (RM) en cefaleas crónicas.
4. Alteraciones del movimiento
- Debilidad muscular:
Dificultad para mover un brazo o una pierna, arrastrar una extremidad al caminar.
- Movimientos inusuales:
Temblor, ataxia (falta de coordinación) o rigidez muscular.
- Parálisis súbita o progresiva:
Incapacidad para mover una parte del cuerpo.
Estudios recomendados: RM para evaluar lesiones estructurales o pruebas genéticas en caso de sospecha de enfermedades neuromusculares.
5. Cambios en el comportamiento o habilidades cognitivas
- Dificultades de aprendizaje:
Problemas en el rendimiento escolar sin una causa aparente.
- Déficit de atención:
Dificultad para concentrarse, hiperactividad o problemas de memoria.
- Cambios repentinos en el comportamiento:
Irritabilidad, desorientación o desconexión del entorno.
Estudios recomendados: Evaluación neuropsicológica para analizar el desarrollo cognitivo y pruebas genéticas si se sospechan trastornos hereditarios.
6. Problemas de coordinación o equilibrio
- Caídas frecuentes:
Dificultad para mantener el equilibrio al caminar o correr.
- Marcha anormal:
Movimiento desigual de las extremidades inferiores o falta de coordinación.
- Temblores o movimientos descontrolados:
Pueden ser signos de trastornos cerebelosos.
Estudios recomendados: RM del cerebro o neurosonografía en niños pequeños.
7. Alteraciones visuales o auditivas
- Pérdida de visión:
Dificultad para enfocar, visión borrosa o pérdida parcial del campo visual.
- Pérdida auditiva:
Dificultad para escuchar sonidos o entender palabras.
- Nistagmo:
Movimientos involuntarios de los ojos, que pueden indicar un problema neurológico.
Estudios recomendados: RM para descartar lesiones en nervios ópticos o auditivos y estudios específicos como potenciales evocados.
8. Somnolencia excesiva o alteraciones del sueño
- Dificultad para despertarse:
Episodios prolongados de sueño o letargo extremo.
- Parasomnias:
Sonambulismo, terrores nocturnos o movimientos anormales durante el sueño.
- Apnea del sueño:
Pausas en la respiración durante el sueño.
Estudios recomendados: Polisomnografía para evaluar el sueño o EEG para descartar epilepsia nocturna.
9. Síntomas de presión intracraneal elevada
- Fontanelas abultadas:
En lactantes, un signo de acumulación de líquido o inflamación.
- Aumento del perímetro cefálico:
Crecimiento anormal de la cabeza.
- Vómitos persistentes:
Sin relación con enfermedades gastrointestinales.
- Cambios en la visión:
Como visión doble o pérdida de visión.
Estudios recomendados: Neurosonografía en recién nacidos, TC o RM en niños mayores.
10. Infecciones del sistema nervioso central
- Fiebre alta con síntomas neurológicos:
Rigidez de cuello, somnolencia excesiva o confusión.
- Historia de infecciones recientes:
Como otitis media o sinusitis, que podrían extenderse al cerebro.
- Convulsiones febriles prolongadas:
Especialmente en niños menores de 5 años.
- Estudios recomendados: Punción lumbar para analizar el líquido cefalorraquídeo y RM si hay sospecha de encefalitis.

Conclusión
El diagnóstico temprano y preciso de trastornos neurológicos en niños es clave para proporcionar un tratamiento adecuado y mejorar la calidad de vida de los pequeños. Los estudios neurológicos son herramientas fundamentales que ayudan a los médicos a comprender mejor el estado del cerebro y el sistema nervioso, permitiendo intervenir de manera oportuna y efectiva. Ante cualquier signo o síntoma que sugiera un trastorno neurológico, es esencial buscar la orientación de un neurólogo pediátrico especializado para evaluar la situación y determinar el curso adecuado de acción.