Polisomnografía infantil: ¿Cuándo está indicada?
Autor: Giovana Femat Roldán

Un estudio de sueño en niños, o polisomnografía, es un procedimiento que se realiza para diagnosticar trastornos del sueño en niños, como la apnea obstructiva del sueño (AOS). Durante el estudio, se monitorizan diversas funciones corporales del niño mientras duerme, como:
- Las ondas cerebrales
- La respiración
- Los ronquidos
- Los niveles de oxígeno
- La frecuencia cardíaca
- La actividad muscular.
¿Qué es la Polisomnografía?
Es el registro en función del tiempo de:
- Electroencefalograma
- Oculograma
- Electromiograma
- Electrocardiograma
- Medición del esfuerzo
- El flujo respiratorio además de la grabación en video del sujeto.
Permite estudiar la estructura y arquitectura de los ciclos sueños-vigilia y del ciclo sueño REM/NREM. No está indicada su realización de rutina.
Indicaciones para realizar la polisomnografía
- Somnolencia diurna excesiva no relacionada con privación crónica del sueño. Para el diagnóstico de la hipersomnia puede ser necesario un test de latencias múltiples de sueño
- Alteración del patrón respiratorio durante el sueño
- Actividad motora violenta o conductas anómalas relacionadas con el sueño
- Trastorno por movimientos periódicos de las extremidades durante el sueño

Trastornos de que diagnostica la polisomnografía
- Insomnio:
El insomnio infantil según algunos estudios afecta a un 30% de los niños entre 6 meses y 5 años, en el 5% de los casos se produce por causas médicas y en el 25% restante es de origen conductual. El insomnio es más prevalente cuando se trata de niños con patología psiquiátrica o del neurodesarrollo (autismo). El insomnio se define como la dificultad reiterada de iniciar y/o mantener el sueño y/o la alteración en la calidad del sueño que ocurre a pesar de aplicar las condiciones óptimas para el sueño con consecuencias en el funcionamiento diario del niño y/o de la familia.
- Parasomnias:
Son trastornos de la conducta o comportamientos anómalos que tienen lugar durante el sueño o en la transición sueño-vigilia que pueden llegar a perturbarlo y se caracterizan por una activación del sistema nervioso vegetativo. En muchos casos, hay evidencia de cierta influencia genética.
- El sonambulismo:
Es un episodio en el que, sin ser completamente consciente, el niño puede sentarse en la cama, caminar, correr, además de otras conductas aprendidas en vigilia, como abrir puertas cerradas. Los individuos se encuentran profundamente dormidos siendo difícil despertarles, si lo hacen presentan amnesia del episodio y confusión. Ocurre durante las fases de sueño profundo, en la primera mitad del tiempo de sueño.
- Movimientos rítmicos relacionados con el sueño:
Son movimientos rítmicos, estereotipados y repetitivos de balanceo de la cabeza o de todo el cuerpo asociados en ocasiones a ruidos guturales que se emplean durante la conciliación del sueño o durante este. Hay diferentes patrones descritos: head banging, head rolling, body rocking, body Rolling. Suelen durar entre unos minutos y varias horas.
- Síndrome de piernas inquietas:
Se define como la necesidad imperiosa e irresistible de mover las piernas, asociando una sensación desagradable y/o dolorosa que empeora con el reposo y mejora moviendo las piernas. Aparece en la transición vigilia-sueño, dificultando la conciliación del sueño. Pueden desencadenar insomnio, disminución de atención, hiperactividad y somnolencia diurna excesiva. Más del 50% tiene una historia familiar positiva, con una clínica de inicio más precoz.
- Síndrome de fase de sueño retrasada:
Se caracteriza por un retraso, normalmente mayor de 2h, en el inicio del sueño y del despertar en relación con el horario socialmente aceptado, produciendo síntomas de insomnio. Asocian somnolencia diurna, principalmente durante la mañana, con problemas sociolaborales (escaso rendimiento escolar, déficit de atención), ya que su mayor rendimiento está durante la noche. No existen dificultades para mantener el sueño. Parece existir cierto componente genético asociado.
- Síndrome de apnea obstructiva del sueño:
Se caracteriza por la presencia durante el sueño de episodios de obstrucción total o parcial del flujo aéreo en la vía aérea alta, provocando alteración de la ventilación normal durante el sueño y como consecuencia desestructuración del sueño. Las apneas deben durar al menos 10s. Son más frecuentes en la fase 1 y 2, y en la fase REM. Asocian ronquidos y microdespertares que fragmentan el sueño, originando un sueño intranquilo, lo que supone somnolencia diurna, cansancio, cefaleas, irritabilidad, hiperactividad y peor rendimiento escolar.
En la infancia, existen factores anatómicos (hipertrofia amigdalar, adenoidea) y neurológicos (alteración tono muscular) que condicionan una disminución del calibre de la vía aérea superior.
- Narcolepsia:
Se caracteriza por una somnolencia excesiva diurna, episodios de cataplejía, alucinaciones hipnagógicas, episodios de parálisis del sueño y un sueño nocturno interrumpido. La somnolencia diurna es el síntoma fundamental y se caracteriza por siestas repetidas o entradas repentinas en sueño durante el día. La cataplejía es patognomónica y se caracteriza por una pérdida brusca del tono muscular provocada por emociones fuertes y normalmente positivas afecta a varios grupos musculares o aislados y dura segundos o minutos, con recuperación inmediata y completa.
Puede aparecer parálisis del sueño (incapacidad generalizada y transitoria para moverse o hablar durante la transición sueño-vigilia), alucinaciones hipnagógicas, sueño desorganizados o conductas automáticas.
