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¿Qué puede revelar una polisomnografía que un EEG no detecta?

Autor: Giovana Femat Roldán

¿Qué puede revelar una polisomnografía que un EEG no detecta?

La polisomnografía (PSG) es una prueba que se realiza en unidades de sueño en la que se registran diferentes parámetros fisiológicos durante el mismo. Consiste en el registro simultáneo de variables neurofisiológicas, cardiorrespiratorias y de los eventos cardiacos, neurológicos y motores que acontecen durante el sueño que pueden afectar a la calidad del mismo. Se diferencia de la poligrafía respiratoria (PR) en que esta no registra variables neurofisiológicas.                                                       

Parámetros que mide la polisomnografía

En la polisomnografía convencional se registra la actividad respiratoria durante el sueño mediante neumotacógrafos y termistores, que miden el flujo aéreo nasobucal, bandas de sensores de impedanciometría para determinar los movimientos torácicos y abdominales, sensores de ronquidos, así como la saturación de oxígeno por pulsioximetría y el nivel de CO2 en el aire exhalado.

En las variables no respiratorias que se recogen incluyen la actividad cerebral mediante un electroencefalograma (EEG), la actividad muscular con un electromiograma de superficie habitualmente submentoniano (EMG), los movimientos oculares con un electrooculograma (EOG) y la posición corporal mediante sensores en las extremidades. La actividad cardiaca se recoge mediante un electrocardiograma convencional de tres derivaciones (ECG).

También se registran el pH y la presión intraesofágica (si se sospecha que los síntomas están en relación con un reflujo gastroesofágico) y se puede realizar una grabación de vídeo sincronizado con la PSG para establecer una correlación electro clínica de cualquier evento que acontezca durante el sueño.

Datos que aporta la polisomnografía

  • Tiempo total de sueño y tiempo de vigilia durante el registro.
  • Eficiencia de sueño (la relación entre el tiempo de sueño y el tiempo total registrado). La eficiencia que se considera normal es del 85% o mayor.
  • Tiempo de latencia desde que el sujeto se acuesta hasta el inicio del sueño (fase N1 del sueño no REM), que suele ser de 10 a 25 minutos, o hasta el inicio del sueño REM.
  • Duración y proporción de las diferentes fases del sueño (arquitectura del sueño).
  • Frecuencia de apneas e hipopneas por hora de sueño (índice de apnea/hipopnea).
  • Saturación de oxígeno media y episodios de desaturación de oxígeno.
  • Número total e índice de movimientos periódicos por hora de sueño.

 ¿Cómo se analizan los resultados?

En los parámetros neurofisiológicos:

  • Se registran mediante el electroencefalograma (EEG), el electrooculograma (EOG) y el electromiograma de mentón (EMG). Permiten identificar el estado de vigilia, la transición de vigilia al sueño y las fases de sueño.
  • Durante el sueño de ondas lentas o No REM disminuye la frecuencia cardiaca, la tensión arterial y el flujo sanguíneo cerebral, aumentando el flujo sanguíneo muscular y la secreción de hormona del crecimiento.

El sueño REM o paradójico se caracteriza por movimientos oculares rápidos, atonía muscular y un EEG muy parecido al del estado de vigilia. Este gráfico permite una visión global del estudio, mostrando la arquitectura del sueño y la recurrencia de los ciclos a lo largo de la noche.

Parámetros cardiorrespiratorios

Las definiciones aceptadas actualmente para los principales eventos respiratorios son las siguientes: 

  • Apnea: Ausencia     o   reducción  >    90% de la señal respiratoria de más de 10 segundos de duración, medida por termistor, cánula nasal o neumotacógrafo.
  • Hipopnea: reducción  discernible (> 30% y <90%) de la señal respiratoria de más de 10 segundos de duración que se acompaña de una desaturación > 3% y/o un microdespertar en el electroencefalograma.

 ¿En qué momento debemos de realizarla?

La polisomnografía vigila las etapas y los ciclos del sueño. Permite determinar si los patrones de sueño se interrumpen, en qué momento y por qué.

El profesional de atención médica puede recomendar un estudio del sueño si sospecha que tienes lo siguiente:

  • Apnea del sueño u otro trastorno respiratorio relacionado con el sueño. En esta afección, la respiración se detiene y se inicia repetidamente mientras duermes.
  • Síndrome de movimientos periódicos de las piernas. Las personas que padecen este trastorno del sueño flexionan y extienden las piernas mientras duermen. A veces, esta afección se vincula con el síndrome de las piernas inquietas. El síndrome de las piernas inquietas causa una necesidad incontrolable de mover las piernas cuando la persona está despierta, normalmente por la noche o a la hora de dormir.
  • Narcolepsia. Las personas con narcolepsia sufren de una somnolencia abrumadora durante el día. Pueden quedarse dormidas de forma súbita.
  • Trastorno de conducta del sueño en fase MOR. Este trastorno del sueño consiste en actuar físicamente los sueños.
  • Conductas inusuales durante el sueño. Esto incluye caminar, moverse o hacer movimientos rítmicos al dormir.
  • Insomnio duradero. Las personas que sufren insomnio tienen dificultad para conciliar el sueño o permanecer dormidas.