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¿Qué tan común es realizar potenciales evocados en niños?

Autor: Giovana Femat Roldán

¿Qué tan común es realizar potenciales evocados en niños?

La realización de la evaluación de la vía visual y auditiva en niños con alteraciones en el neurodesarrollo es muy común mediante pruebas neurofisiológicas como lo son los potenciales evocados en niños.

¿Qué son los potenciales evocados?

Se denomina potencial evocado a la actividad eléctrica generada en el tejido nervioso como respuesta a un estímulo. Existen numerosos tipos de potenciales en función del estímulo sensorial realizado (auditivo, visual o somatosensorial). Los más utilizados en niños son los potenciales evocados visuales y auditivos

¿Cómo funcionan los potenciales evocados auditivos?

La vía involucrada en el procesamiento del estímulo sonoro es la vía auditiva central, en la cual las fibras aferentes cocleares realizan sinapsis en las neuronas de los núcleos cocleares dorsales y ventrales. Estas neuronas dan lugar a axones que contribuyen a las vías auditivas centrales. Algunos de los axones procedentes de los núcleos cocleares se decusan al lado contralateral y ascienden por el lemnisco lateral, el principal tracto auditivo ascendente. Otros conectan con varios núcleos ipsilaterales o contralaterales, como los núcleos olivares superiores que proyectan a través de los lemniscos laterales ipsilateral y contralateral. Cada lemnisco lateral finaliza en un colículo inferior. Las neuronas del colículo inferior se proyectan hacia el núcleo geniculado medial del tálamo, que da lugar a la radiación auditiva. La radiación auditiva finaliza en la corteza auditiva localizada en las circunvoluciones temporales transversas del lóbulo temporal.

Para que una persona pueda percibir un sonido requiere de la activación de la vía auditiva periférica y central, la primera se encarga de la transformación de las variaciones de presión sonora que llegan al tímpano en impulsos eléctricos y la segunda de la interpretación de estos estímulos en el SNC.

La activación de la vía auditiva central se puede estudiar mediante potenciales evocados auditivos (PEAs). El parámetro más utilizado para evaluarlos es el tiempo de latencia, definido como el tiempo transcurrido (ms) desde la presencia del estímulo a la visualización de la respuesta. A partir de esta clasificación es posible agrupar a los PEAT (potencial evocado auditivo del tronco cerebral) de latencia temprana, media y tardía. El PEAT corresponde a un PEA de latencia temprana que nos permite evaluar la vía auditiva.

Para hacerlo se utiliza como estímulo un sonido breve como un “clic”, generados por un estimulador que se coloca en la región mastoidea. El estímulo se aplica en el lado a evaluar mientras se enmascara la audición del otro lado con ruido blanco. La ventaja de este método es que permite evaluar cada vía auditiva por separado. Tienen gran utilidad clínica como herramienta para la estimación de la audición,

Los potenciales evocados auditivos prometen ser una valiosa técnica de apoyo para el diagnóstico y tratamiento audiológico. Sin embargo, es importante considerar que por sí solos no constituyen una herramienta única de evaluación, sino que deben ser considerados un elemento más dentro de la batería de pruebas que pueden ser utilizadas en clínica.

¿Cómo funcionan los potenciales evocados visuales?

En la vía visual las fibras de las neuronas ganglionares de la retina forman el nervio óptico o segundo par craneal, que se dirige al quiasma óptico empaquetados en dos partes (la parte nasal y la parte temporal), en el quiasma se entrecruzan y dirigen a través de las cintillas ópticas al núcleo geniculado lateral, una vez haciendo relevo en dicha región talámica pueden salir fibras conocidas como radiación óptica que van hacia el área visual primaria, secundaria y terciaria, también esta vía tiene fibras colaterales hacia el colículo superior para regular la actividad de los núcleos de los pares III y IV para los movimientos conjugados. para evaluar la transmisión eléctrica de los estímulos visuales para poder procesarlos en las áreas de visión se utilizan los potenciales evocados visuales.

Es la única prueba clínicamente objetiva para valorar el estado funcional del sistema visual. Registra las variaciones de potencial en la corteza occipital provocada por un estímulo sobre la retina. Por esta razón se puede evaluar la función retinocortical en niños, con capacidades diferentes y pacientes afásicos. También puede distinguir entre pacientes con ceguera psicológica y los que la padecen por una causa orgánica.

Podemos explorar los PEV-pattern por hemicampos, cuando existe sospecha de lesión quiasmática, que suele comenzar por la afectación de las fibras del hemicampo visual externo.

Los potenciales evocados visuales representan una exploración neurofisiológica muy sensible, ya que se alteran en una elevada proporción de pacientes con anomalías visuales, incluso en pacientes con afectación subclínica de la vía visual, como ocurre en la esclerosis múltiple. 

¿Por qué motivos un niño necesita realizarse potenciales evocados?

1. Detección temprana de trastornos del desarrollo neurológico

Algunos trastornos que afectan el desarrollo del sistema nervioso, como la parálisis cerebral, el autismo o los trastornos del espectro de epilepsia, pueden requerir este tipo de estudios para determinar si existen alteraciones en la respuesta de las vías sensoriales o motoras.

2. Evaluación de trastornos de la visión y la audición

Los potenciales evocados visuales y los potenciales evocados auditivos se utilizan frecuentemente para diagnosticar problemas visuales o auditivos en niños. Por ejemplo, en el caso de niños con pérdida auditiva congénita, se pueden emplear para evaluar la función del nervio auditivo y del tronco cerebral. Del mismo modo, en niños con problemas visuales, estos estudios ayudan a determinar si existe un problema en el nervio óptico o en las áreas del cerebro responsables de procesar la información visual.

3. Diagnóstico de enfermedades desmielinizantes

En casos raros, los niños pueden desarrollar enfermedades del sistema nervioso como la esclerosis múltiple o enfermedades relacionadas con la desmielinización. Los potenciales evocados, en este caso, pueden ayudar a identificar daños en las vías nerviosas antes de que se presenten otros síntomas clínicos.

4. Evaluación de neuropatías periféricas o enfermedades hereditarias

Cuando se sospecha que un niño puede tener una neuropatía periférica o una enfermedad neuromuscular hereditaria, los potenciales evocados pueden usarse para evaluar la conducción nerviosa y la respuesta del sistema nervioso central ante diferentes estímulos. Esto es útil en enfermedades como la atrofia muscular espinal o la distrofia muscular.

5. Evaluación tras traumatismos o lesiones neurológicas

Si un niño ha sufrido un traumatismo craneal o una lesión en la médula espinal, los potenciales evocados pueden ayudar a determinar si ha habido daños en las vías nerviosas y si estas todavía pueden funcionar de manera adecuada.

6. Monitoreo de trastornos convulsivos y epilepsia

En el caso de los niños con epilepsia, los potenciales evocados pueden utilizarse como parte de la evaluación para determinar qué áreas del cerebro están afectadas y cómo las diferentes vías sensoriales están funcionando en relación con las crisis.

En resumen, los potenciales evocados ofrecen una herramienta valiosa para evaluar cómo las vías nerviosas están transmitiendo información en el cerebro y el cuerpo de un niño. Son estudios clave cuando se trata de identificar y abordar posibles alteraciones neurológicas que afectan su desarrollo sensorial, motor o cognitivo.